YO SOY ANTONIETA: GAFAS MÁGICAS

El mundo no es como te lo pintan, ni como lo cuentan, sino como lo vives. Las percepciones van cambiando como si tuviéramos miles de gafas y conforme a nuestro estado de ánimo, historia, geografía o clima eligiéramos un par específico de lentes día tras día. En mi caso dependo mucho de mi sueño, por ejemplo, si paso una mala noche es seguro que elija los lentes más polarizados, percibiendo poca o casi nada de luz , en fin, todos estos puntos definen mi actitud y mi despertar.

Pero ¿cuáles son los detalles que te hacen elegir tus gafas diariamente? Dicen que somos la suma de las 5 personas que frecuentamos y yo pienso que la forma en que percibimos a la gente que nos rodea es en realidad un reflejo de nosotros, una especie de eco o un destello de cristal al recibir un rayo de luz.

Así son los matices con los seres humanos, todos somos distintos y cuando conocemos a alguien es por una razón, aparezcan o no para quedarse, habrá personas con las que embonemos como engranes perfectos y otras con las que simplemente no; pero ¡cuidado! porque tal vez el rechazo a ciertas personalidades es una alerta de aquello que no queremos reconocer sobre nosotros mismos.

En este camino las gafas van cambiando porque nosotros todos lo días somos y dejamos de ser y lo más puro es permitir que nuestra esencia salga a flote. Conforme vivimos y a través de la experiencia, las creencias pasan a segundo plano y desde el centro empezamos a sentirnos cómodos con lentes más amigables, más ad hoc a nuestro rostro y sin tantas micas. Me gusta pensar que quizá algún día los lentes dejarán de ser parte de mi ritual matutino y logre ver con mucho más claridad.

Nos leemos pronto, con amor Antonieta.