WARHOL: COMPARACIONES DESMEDIDAS

Él como profeta dentro de la basura contemporánea; de gestar su genio en la guerra fría surgió diciendo: – “En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos”, palabras pronunciadas para la exhibición de su trabajo realizado en 1968 en el Moderna Museet. Expresión que se adjudica Nat Finkelstein, en la anécdota cuando él capturaba instantes de Warhol para un libro que le había propuesto; una multitud se dio cita en el lugar e intentaba retratarse en las fotografías, supuestamente Warhol remarcó el hecho de que todo mundo quería ser famoso, a lo cual F. replicó, “¡Claro Andy!, por quince minutos”.

En ese momento el arte, la fama que se puede conseguir por este, o por el artífice de la funcionalidad del ser, como lo enuncia Heidegger, refleja el fast fashion en el arte, un prêt-à-porter, algo listo para usarse, simplificado en concepto y manufactura para el consumo de masas, a un costo bajo, en términos culturales, algo insípido, atractivo y deseable.

Si bien algo parecido se puede ver décadas antes, con el ready made, que dejaba atrás las vanguardias de finales del siglo XIX y principios del XX, este podría ser el salto del Haute Couture, al prêt-à-porter.

Quizá el producto cultural que las drogas, fiestas y la música, convirtieron en cultura dominante, derivado del efímero excretado por baby boomers; concreto de la construcción del imperio cultural que alabamos y a la vez queremos derribar. Esa red fractal, que en algunas de sus terminales, cedió a un estado líquido que se evapora, e inhalamos al instante. Ese arte en estado gaseoso, donde la estética triunfo a tal grado de desalojarnos de lo grotesco y prohibido, alienarnos, y dar pauta para ponernos a observar, reinterpretar un beso real, cuestionar cómo tardos qué es eso que es, en un bucle infinito.

La simple secreción de químicos, frenesí puro, que revitaliza, reivindica y lleva a esa eterna juventud, la cual Andy quien en largas horas de vanidad en la fábrica, montó para viajar al nuevo icono, la popularidad y lo popular, al erotismo y lo cotidiano, el paso del tiempo, notar lo sacro en este, que a su vez esta vacío.

Fuentes de consulta:

Yves Michaud (2007). El Arte en Estado Gaseoso: Ensayo Sobre el Triunfo de la Estética.S.L. Fondo De Cultura Económica.

Martin Heidegger (2016). El Origen de la Obra de Arte. Oficina de Arte y Ediciones.

Patterson, Dale (2013). Fifteen Minutes of Fame: History’s One-Hit Wonders. Red Deer Press.

Matthew Weiner (2007–2015). Mad men. AMC.

Jacques Lacan (1998). The Four Fundamental Concepts of Psycho-analysis. W.W. Norton & Company.

Jean Baudrillard (1978). Cultura y Simulacro (9ª Ed.) KAIROS.